domingo, 25 de abril de 2010

Quién diría ayer casi me mato... y no soy suicida!!!

Cómo empezar? Les contaré la historia.

Hace algunos días llegué a esta nueva ciudad y por razones que no vienen al caso comentar, comencé a andar  en un carrito "retobón", es buen carro, pero tiene el acelerador muy alto y yo había andado en puro bueno, casi saliditos de agencia ( jaja); el asunto es que por primera vez me dejaron sola para darme una vuelta mientras esperaba a una persona para devolverla a su casa sana y salva.

Así que andábamos juntos el carrito y yo, y cuando me tocaba regresar a recoger a la persona antes dicha, me dieron una mala instrucción (hay que saber que cuando dices da vuelta en "u" es eso y no otra cosa y no pretendo culpar a nadie más pero yo obedecí al pie de la letra) y en una avenida principalísima como la "López Portillo" llamada "Agua caliente" me dí vuelta en "u" y comencé a acelerar, primera ... segunda ... tercera ... cuarta ...y de pronto ante mis ojos ocurría un milagro: EL FLUJO DE LOS CARROS  SE ABRÍA ANTE MI, TAL Y COMO MOISÉS ABRIÓ LAS AGUAS DEL MAR y pensé: "Algo aquí anda mal, debo decir que mientras los carros a mi izquierda pasaban rápidamente no percibí nada malo pero cuando comenzaron a pasar hacia el mismo sentido de mis dos lados ... y escuché un sonido de asombro en las personas de afuera y la gente se me quedaba viendo de manera extraña pensé sumamente sobresaltada ALGO AQUÍ ANDA MUY MAL!!!!! y me orillé a la orilla (como dicen en mi pueblo)  mas cercana y recapitulé; si nadie va detrás de mi y todos van hacia un solo lado ............. VOY EN SENTIDO CONTRARIO!!!
Entonces mi primer pensamiento fue, me voy a meter en el primer estacionamiento voy a dejar el carro y tomaré un taxi y traeré a la persona para que me ayude a salir de aquí, pero NO HABÍA NINGÚN ESTACIONAMIENTO, entonces decidí seguir en sentido contrario en primera velocidad, por supuesto, y dar vuelta en la primera calle que me llevara en el sentido correcto aunque no fuera la calle que necesitara tomar para llevarme a mi destino, pero necesitaba imperiosamente dejar de causar asombro y sobre todo salir del peligro! y así lo hice, encontré las referencias que me estaban dando vía telefónica y llegué como media hora después a recoger a la persona que me esperaba.

Cualquiera que lea esto seguramente lo leerá con asombro y sé que no es para menos pero les diré a esos mismos que se asombren, que yo, después de salir del asombro, estoy felíz porque YA TENGO ALGO MÁS QUE CONTARLE A MIS NIETOS.

Ayer no me levanté pensando: "El día de hoy voy a cometer la estupidez más grande de mi vida" sino que las cosas pasan y te enseñan. Puedo decir que ayer aprendí el sentido correcto de la avenida "Agua caliente" y algunas otras características más de ella, pero lo que me hace contar esta "doriaventura" es:
1.- Quiero ser yo la que la cuente y le dé el sentido correcto.
2.- Es demasiado para reservarlo sólo para mi
3.- Fue una impresión muy grande

Sólo me resta decir que pensaba hacer toda una reflexión de esta anécdota pero al final decidí que debo reírme de la vida ... mientras todavía la tenga! jaja

miércoles, 14 de abril de 2010

Quien diría ... soñar no cuesta nada y a veces es lo último que hacemos.

Quién diría, los sueños realmente impulsan, sostienen y revelan.

Estoy despierta, cuando debiera estar dormida, pero resulta que acabo de tener un sueño revelador y aprovechando la facilidad de tener una computadora en mi cuarto por la bondad de mis hijos (Aaron y Esther) me levanté en el medio del silencio y la obscuridad para escribir.

Tuve un sueño, en el cuál recordé, la mujer que un día fui, lo más espectacular de este sueño fue, que a pesar de los últimos acontecimientos en mi vida, pude ver en el sueño la frescura, la alegría y la fuerza en mi rostro. Saben? hacía mucho tiempo que no miraba esas características en mi, sólo podía ver las líneas que el paso del tiempo ha dejado en él. Pero soñar esto creo que se debe a tres acontecimientos específicos en mi vida: Una encuesta, una respuesta y el enfrentamiento con la realidad desde un lugar seguro.

Desde que llegué a esta ciudad, fui recibida con cariño e interés cual hacía mucho tiempo no sentía hacia mi persona y dentro de esas muestras de cariño fui invitada a trabajar haciendo encuestas, una de las preguntas de la encuesta decía cómo ve a México en la actualidad económicamente hablando, mejor o peor? y la siguiente pregunta decía; cree que para el siguiente año la situación mejore o empeore o siga igual? y pude ver cómo las condiciones y circunstancias que rodeaban a las personas dictaban su respuesta, llegó un momento en que casi podía adivinar antes de hacer la pregunta lo que la gente respondería de acuerdo a lo que mis ojos veían, pero noté algo que fue importante y clave para llegar a este momento de mi vida; la gente joven a pesar de las circunstancias que los rodeaban veían que las cosas iban a mejorar, que la gente mayor se ha rendido, que no ha perdido la guerra pero que ya se cansó de pelear.

El último acontecimiento tiene que ver con mi realidad; ayer tuve un ligero enfrentamiento conmigo misma en una discusión entre esposos y me dí cuenta que nada puedo hacer ya por el pasado y las cosas que ocurrieron en él, lo cual me dejó sumamente triste y creo que fue lo que me provocó soñar.

Me acosté tarde, cansada y muy triste, mis ojos habían estado llorando mucho y mi corazón realmente se sentía abatido, pero en el sueño (que es la segunda vez que lo sueño) me veía detrás de un micrófono, con la cara joven y sonriente, con una convicción al hablar acerca de lo que estaba hablando y pude ver la mujer que un día fui; fresca, alegre y fuerte. El sueño se ubica en una etapa de mi vida donde fui muy feliz y me sentía enfocada, anunciaba un libro que me había gustado mucho y el cual recomendaba ampliamente y cuando desperté, me dí cuenta de que he dejado de hacer muchas cosas que hacía con regularidad y que VOY A RETOMAR, porque he descuidado a esa mujer que un día fui. Una mujer que se apasionaba con un libro y que se cultivaba, una mujer que creía en sí misma, en lo que estaba haciendo, una mujer que compartía a los demás de lo que aprendía.

Cómo puedo esperar gustarle a los demás si no me gusta a mi misma lo que miro en el espejo y mucho menos lo que hay detrás de las líneas del tiempo.

Así que me levanté en medio de la noche y decidí escribir mi sueño y mi condición actual, intentando con esto dejar una marca como la segunda huella en el avance de la segunda parte del resto de mi vida.

Quién diría, los sueños no sólo se  hacen realidad, sino que los sueños a veces fueron la realidad que nos hace falta recordar para encontrar nuevamente el camino y volver a ser: La mujer que un día fui.