miércoles, 17 de febrero de 2010

Quien diría...nuevo, huuuuuuuuuuuuy qué miedo!

Me encuentro en un momento sumamente extraño, en la posibilidad de comenzar la segunda parte de mi vida y ESTOY ATERRADA!!!!!!!!!!!!

Siempre he pensado que lo nuevo para nosotras las mujeres tiene magia, huele de manera única, no tiene comparación, pero hoy que me enfrento con esa posibilidad real, de iniciar otro momento, quizás hasta una nueva historia, me siento con ganas de correr hacia cualquier lado que me impida tener que enfrentarme a eso nuevo que me espera. No sé cómo lo hayan sentido otras personas a mi edad, pero me siento viva, me siento capaz, soy inteligente y es lo que he querido hacer toda mi vida pero tengo miedo, mucho, mucho miedo, porque no sé hacerlo pues comencé mi vida sin haber llegado a ser un producto terminado y sin embargo, hoy creo que esos tiempos ya pasaron y la vida se encargó de madurarme, enseñarme y traerme hasta acá y QUIERO PROBAR.

Enfrentar una nueva forma de vida no es como estrenar unos zapatos. Quizás han visto a las mujeres comprar zapatos; cuando compran unos, lo han hecho después de haberse probado cientos de ellos y se han quedado con los que "les robaron" la atención desde el primer momento en que los vieron, se los prueban, piden opinión y caminan con ellos sobre una alfombra para "sentirlos". Y después llega el momento de usarlos, de disfrutarlos de presumirlos de que hagan para lo que fueron comprados.

Cuando inicias una nueva forma de vida no es así, no has visto lo que puede suceder o la reacción que provocarás ante los demás; porque la vida no la puedes probar, ni pedir opinión y caminar en ella sobre una alfombra para "sentirla" ni después llega el momento de disfrutarla o presumirla.

 Iniciar es una palabra fuerte, es un principio, es el borde de un posible abismo, o es el borde de una experiencia increíble.

Nunca pensé que lo nuevo fuera tan aterrador, pero estoy aquí y me ha costado tanto trabajo que no pienso regresar, debo llegar hasta el final, estoy segura que fácil no será, no sólo porque las cosas fáciles no me llaman la atención sino porque sé que la elección de vida que estoy haciendo me dignifica, me enriquece, me reta y me hace sentir plena.

 Una mujer a los cuarenta años debería tener solucionada su vida y/o por lo menos no estar comenzando, pero, quién dicta esos parámetros que de pronto sólo ejercen presión sobre los que no tuvimos la oportunidad de hacer las cosas bien desde el principio, quién puede decir cuándo es "el momento", y cuando encontramos un momento, "el momento" de hacer algo inesperado pero que sabes que puede ser bueno, nos ataca la razón y la conciencia propia y de otros. Te llega la ocasión de cerrar tus oídos a los consejos de los demás y seguir tu corazón.

Tengo miedo, mucho, siento que necesito tomarme de algún lado para sentirme segura, de pronto pienso que puede ser una persona, pero no, cuando vas a arriesgarte nadie puede ir contigo, y tal vez nadie quiere ir contigo, porque corres el peligro de caerte.

La gente que me conoce puede sorprenderse al leer estas líneas porque diré que no es común que sea insegura, miedosa o que me den ataques de pánico como el que ahora tengo, pero a ellos y a todos los que lean esto les digo: Voy a soltarme de la cuerda a VER QUÉ PASA!

No sé si estoy al borde de un posible abismo o al borde de una experiencia increible, pero pienso averiguarlo.

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